La crisis de los microchips no tiene visos de revertir completamente en un horizonte temporal corto, lo que seguirá motivando que los plazos de entrega de unidades sigan alargándose. En Corea del Sur, Hyundai y KIA tienen un serio problema con sus clientes, que puede acabar en un verdadero desastre. 

La crisis de los microchips parece que va revirtiendo lentamente, aunque no se regularizará la situación en todo el mundo hasta finales de 2023 o principios de 2024, si bien los fabricantes empiezan a disponer de más stock de componentes. Unido a la reducción de equipamientos, las marcas de coches ya pueden dar una salida más rápida y acortar los largos plazos de entrega de unidades.

Al menos, en Europa la situación mejora lentamente, pero en Corea del Sur la situación se encuentra en un punto muy complicado. Tanto, que los clientes locales de Hyundai y de KIA están llegando a una situación desesperante por la estrategia que las dos marcas están siguiendo, lo que perjudica seriamente al mercado doméstico, según apunta una información de «Korea Times».

Los microchips condenan a los clientes de Hyundai y KIA en Corea

El gran problema es que las marcas coreanas, incluida también la de Genesis, están dando plazos de entrega de nada menos que ¡30 meses! Un verdadero despropósito esperar hasta dos años y medio por un modelo. Y el añadido es que los tres fabricantes están dando prioridad a la exportación de los modelos fabricados en Seúl hacia los mercados europeo y americanos. Según la fuente coreana, el gigante se está aprovechando de depreciación del 20 por ciento de la moneda local frente al dólar.

Esta situación especial supone vender sus unidades a un precio más asequible en el mercado extranjero, con lo que aumentan considerablemente las ventas anuales. La fuente ha consultado con el fabricante matriz, apuntando a la escasez de los microchips. Los Hyundai AvanteSonata y Grandeur, además del Santa Fe Hybrid se van a retrasar entre seis y 20 meses, mientras que para los KIA K3 y K5 la espera comprende entre tres y cinco meses. Para los KIA K8Sorento Hybrid, la espera máxima será de ocho meses y medio.

El fabricante se ha defendido apuntando que la situación es crítica también para los compradores extranjeros, pues los microchips son prácticamente los mismos, y cuanto más equipado esté, mayor es el número de semiconductores necesarios, incluyéndose también a los eléctricos en esta complicada situación. El fabricante ha añadido que trabaja para reducir los plazos, y «satisfacer rápidamente la creciente demanda de los consumidores que eligen comprar nuestros vehículos».